La evolución de las lenguas hace que las normas que las rigen deben modificarse periódicamente, de otra forma se anquilosaría la lengua y tendríamos una norma que no refleja el uso de los hablantes, lo que la convertiría en una norma inútil. En 2010, la RAE presentó la nueva Ortografía de la Lengua Española, que aunque no presenta cambios drásticos en las normas ortográficas sí que incorpora algunas modificaciones interesantes que han creado cierta polémica en algunos sectores. Hace un tiempo tuve la oportunidad de trabajar en un proyecto relacionado con la adaptación de una herramienta computacional a los nuevos cambios ortográficos propuestos por la RAE y me gustaría que esta entrada reflejara algunos de los cambios que considero más importantes o polémicos. En ningún caso debe considerarse esta entrada como una recopilación de los cambios, sino como una reflexión sobre algunos de ellos.
Uno de los cambios más visibles y que generó muchas noticias en los medios fue lo que algunos llamaron “la desaparición del alfabeto de las letras ch y ll”. Desde mi punto de vista me parece una decisión obvia y necesaria, pues los dígrafos son símbolos ortográficos formados por dos letras y que representan un fonema. Por lo tanto, debemos entender este cambio como una enmienda del alfabeto. También se debe incluir en este apartado la propuesta de cambio de denominación de la letra y de “i griega” a “ye”; sin embargo, esta propuesta se basa en cuestiones históricas y su valoración solo puede hacerse de forma subjetiva.
Otro de los cambios que me impactó más fue la posibilidad de reducir secuencias de dos vocales iguales. La nueva ortografía contempla la posibilidad de escribir tanto contraanálisis, antiimperialismo o microorganismo como contranálisis, antimplerialismo o microrganismo. A simple vista, puede parecer un cambio aceptable teniendo en cuenta el principio de economía lingüística de Martinet, pero la justificación de la RAE no es esta, sino una explicación muy ambigua y, de nuevo, subjetiva. Concretamente, se recomienda el uso de la variante gráfica simplificada: “en aquellos casos en que de forma generalizada y en todos los niveles de habla, incluyendo la pronunciación cuidada, se articula una vocal simple”. Parece una explicación lógica, pero ¿cómo podemos determinar si preestreno – prestreno se usa generalizadamente de forma simplificada? Volvemos de nuevo a la subjetividad de la que hablábamos, depende de la percepción de cada uno. Por lo tanto, aunque la propuesta me parece lógica creo que se deberían establecer otros criterios para determinar los casos en los que se prefiere una grafía simple ante la grafía doble. Es un caso parecido (salvando las distancias obvias) a la reducción de grupos consonánticos que también se trata en la ortografía, en este caso se aceptan igualmente las versiones compuestas (psicología, mnemotécnia, etc.) y las versiones simplificadas (sicología, nemotécnia, etc.). En este caso, se reduce la ambigüedad de la norma considerablemente.
Finalmente, posiblemente el cambio más criticado de la nueva ortografía ha sido la supresión de la tilde diacrítica en el adverbio solo y en los pronombres demostrativos. La justificación de este cambio es meramente contextual, el argumento principal es que en la mayoría de los casos se puede determinar si solo funciona como un adjetivo o como un adverbio por el contexto inmediato o por el contexto comunicativo (lingüística o extralingüístico) si estamos delante de un caso de ambigüedad. Desde mi punto de vista, me parece una decisión lógica pues es una forma de reducir el número de tildes diacríticas innecesarias y que solo se mantenía por tradición. Vista la polémica generada por esta propuesta, para mí mucho menos discutible que la propuesta de suprimir la tilde de los monosílabos (espero tratar este cambio en otras entradas), creo que es un paso importante y demuestra que la RAE es consciente que las lenguas son entidades vivas que para perpeturarse en el tiempo deben evolucionar.
Aunque esta solo sea una pequeña selección de los cambios más importantes de la nueva ortografía, creo que dan una visión general de la naturaleza de las propuestas que se incluyen en la norma. Sin embargo, espero poder hacer otras entradas comentando otras modificaciones interesantes. Como siempre, habrá partidarios y detractores de las nuevas propuestas, es por esto que me gustaría conocer vuestra opinión. Los académicos tienen sus argumentos, pero creo que los profesionales de la lengua también deberíamos aportar los nuestros en este debate.